martes, 1 de noviembre de 2011

Después del beso.

Durante el curso, la veo en el recreo sentada en uno de los bancos del patio con las otras chicas del cole, sin jugar a nada, mirándonos y riéndose de quien sabe qué. Siempre tan, tan,…buff. Creo que la odio. Para el colmo, el último día de curso, al despedirnos, me besó. Se tuvo que reír de la cara que puse.

Ahora no dejo de preguntarme: ¿Se habrá ido de la ciudad? ¿Qué amigos tendrá? ¿Con quién se reirá? Seguro que de mí. Les contará a otras chicas lo tonto que fui.

Le dije a mi hermano lo del beso. Con una sonrisa y mirándome como si estuviera frente a un espejo, me dijo: Verdad que echas de menos aquellos días de recreo sin beso.

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